Gestión Emocional

Cuando me siento apagado y no sé por qué

Silvia López
Cuando me siento apagado y no sé por qué

Hay personas que dicen que se sienten apagadas.

No tristes exactamente.

No deprimidas todo el tiempo.

Apagadas.

Como si algo dentro se hubiera ido retirando poco a poco.

Como si ya no hubiera energía para entusiasmarse, para reaccionar o incluso para sentir con claridad.

A menudo aparece acompañado de frases como:

"No me apetece nada"

"Antes disfrutaba de esto y ahora no"

"Sé que algo me importa, pero no lo noto"

"Siento apatía y no entiendo por qué"

Y casi siempre aparece otra pregunta, más silenciosa todavía: ¿qué me pasa para estar así? ¿por qué me siento apagado si en teoría todo está bien?

El apagado no es pereza ni desinterés

Desde fuera, el apagado suele confundirse con falta de ganas, desmotivación o pasividad.

Desde el cuerpo, suele ser otra cosa muy distinta.

El apagado no aparece porque no te importe la vida.

Aparece cuando ese "importar" ha sido demasiado durante mucho tiempo.

Cuando el sistema nervioso lleva mucho rato en alerta, sosteniendo, adaptándose o vigilando, una de las formas más eficaces de protegerse es bajar intensidad.

No sentir tanto.

No reaccionar tanto.

No implicarse tanto.

Eso no es rendirse.

Es una forma de regulación emocional cuando ya no se puede sostener más.

Apagarse también es una forma de protección

Hay cuerpos que no explotan ni colapsan. Se apagan.

No porque no puedan más, sino precisamente porque ya han podido demasiado.

El apagado suele aparecer cuando:

  • no hay espacio para parar sin consecuencias
  • expresar lo que pasa genera conflicto o incomodidad
  • estar disponible todo el tiempo tiene un coste alto
  • no se sabe cómo retirarse sin perder el vínculo

Ante eso, el cuerpo encuentra una solución silenciosa: retirarse por dentro mientras sigue estando por fuera.

Por qué forzarte a "volver a sentir" suele empeorar las cosas

Cuando alguien se siente apagado, lo habitual es intentar encenderse a la fuerza:

buscar motivación, estímulo, ganas, explicaciones.

Pero el apagado no se resuelve empujando.

Porque no es un problema de falta de voluntad, sino de exceso de activación previa del cuerpo.

Intentar sentir más cuando el cuerpo está apagado suele aumentar:

  • la frustración
  • la culpa
  • la sensación de estar fallando otra vez
  • La percepción de bloqueo emocional

El cuerpo no se apaga porque no quiera vivir. Se apaga porque necesita descansar de sostener.

El apagado no es el final del proceso

Aunque se viva con miedo, el apagado no suele ser el final de nada. Suele ser una fase del sistema nervioso.

Una fase en la que el cuerpo está diciendo: así no puedo seguir.

No pide soluciones rápidas.

No pide decisiones inmediatas.

No pide explicaciones brillantes.

Pide seguridad, ritmo y, muchas veces, no ser empujado.

No hay nada roto en ti por sentirte así

Sentirte apagado no significa que hayas perdido algo para siempre. No significa que ya no seas capaz de disfrutar. No significa que estés fallando otra vez.

Puede significar algo mucho más básico: que tu cuerpo ha encontrado la única forma posible de protegerse en este momento.

Y como toda estrategia de supervivencia, no necesita ser corregida, sino comprendida y acompañada.

¿Necesitas ayuda profesional?

Si te identificas con lo que has leído y sientes que necesitas apoyo, estoy aquí para ayudarte. La primera sesión es gratuita.